sábado, 1 de marzo de 2014
La blusa azul
Esta es la historia de la blusa azul que me compré y aparqué en mi armario durante meses esperando una ocasión especial y hoy decidí ponerme porque quería que me vieras guapa. Salí de la bañera oliendo a rosas y con el pelo bien brillante, decidí ponerme la preciosa camisa azul. La tela es brillante y suave, me miré en el espejo y me vi ligeramente diferente. Me enfrenté al pánico que me supone quererte, como ya lo había aceptado, te lo diría hoy. Esperé nerviosa, sentada en el pasillo, preparada para abrirte en cuanto llegaras. Pensé que cuando te abrazara, tendría las fuerzas suficientes para decirte todo lo que había ensayado. Pero no timbraste y yo seguí tirada en el suelo, abrazándome, durante horas. Al final, me saqué mi blusa azul y la tiré a la basura porque no valía la pena tenerla ahí para que nadie la viera, para que no me vieras con ella. Me ahogué en la bañera que sabía a sal y olía a rosas pensando que París era el único sitio donde podía amarte.
miércoles, 10 de julio de 2013
246.
De pie, mientras te esperaba, pasaban demasiadas personas a mi alrededor y ni una se parecía a ti. Daba caladas regulares a mi cigarro mientras me cabreaba conmigo misma por haber olvidado los cascos en casa. Debí haber previsto que no pensabas venir, que una vez más sólo jugabas conmigo, que por mucho que me esforzara no conseguiría ser para ti algo más que un molesto mosquito. Al final no sirvió de nada pasarme una hora maquillándome, escogiendo la ropa adecuada, depilándome, pintando las uñas para que me vieras atractiva, quizá un poco más adulta y madura de lo que realmente soy. Aunque acabe llorando como cuando era pequeña y mi madre me sacaba la piruleta. Daba igual lo fuerte que lo intentara, las ganas que le pusiera, supongo que siempre estaría sola. Y en ese momento sentía que me incapacidad para mantener a la gente que quiero a mi lado crecía rapidamente.
sábado, 29 de junio de 2013
245.
Te recuerdo solo, en el medio del silencioso pasillo. De pie y mirándome a los ojos mientras me acercaba a ti. Al contrario que el resto, no hiciste una sola pregunta, supongo que no te interesaban esos detalles morbosos. Abriste los brazos y me envolviste con ellos, tenía frío hasta que lo hiciste y ni siquiera me había dado cuenta. Tenía ganas de llorar, y no era capaz, hasta que me abrazaste. "Tranquila, pequena, tranquila" Pero tus brazos robustos y fuertes me recordaban a los suyos cuando subía los cuatro pisos corriendo para saltar encima de él. Ni siquiera sabía que hacer, tenía mucho miedo, aún era pequeña y no era consciente del todo de qué iba a pasar. Por eso todos los años siguientes a la muerte de mi abuelo, pedí que volviera, con estrellas fugaces, con las uvas en fin de año, con un trébol de cuatro hojas... Tú lo sabías, eras el único, más mayor que yo, me mirabas con tristeza, yo te sonría desde abajo y muchas veces te decía que confiaras. Después de una complicada pre-adolescencia y pasando aún la adolescencia en sí, es probable que haya dejado de creer en Peter Pan y en que vuelva aquí. Ahora que, ya no estáis a mi lado, me siento tan débil como una ramita en medio de una tormenta, y deseo tanto volver a ese pasillo en segundo de primaria donde nuestras almas se unieron en abrazo y conectaron. Quiero sentir el calor de las palmas de tus manos en mi espalda, que me beses el flequillo y me tranquilices susurrándome en la espalda porque, y si no puedo con esto? y si no puedo seguir? y si me quedo a medio camino?
lunes, 24 de junio de 2013
244.
Un puto pitido constante en los oídos, desesperación que corre por mis venas. Ganas de lanzarme a tu cuello y agarrarlo con todas mis fuerzas, de sentir cómo dejas de bombear sangre. Puta zorra de mierda, vaca gorda. No haces nada bien y me desespero. Ojalá pudiera luchar contra el puto espejo. Con mi reflejo, con la sombra que me persigue allá donde voy. `Maldita sea chica, otra vez metida en esa mierda hasta las cejas.´ Los ojos hinchados después de noches y noches seguidas llorando, más sola que la una. Por probar fortuna, caí en esa droga que es un maldito odio interno. Que alimento continuamente, que me ahoga, que es lo único que no me abandona.
243.
Un impulso de borrarlo todo, de quemar cada una de nuestras fotos. De bajar las escaleras y correr lo más rápido que pueda por la carretera. De arrancarme el corazón para que deje de latir, odio ese sonido, me explota en los oídos. Unas ganas enormes de ir a un bar y pegar al primero que vea, ganar o perder da igual, sólo escapar. Liberar esa rabia que llevo metida tan adentro, que me corroe. Que me posee si me despisto un momento y acabo recogiendo cristales rotos por el suelo, intentando no mirarme en cada uno de mis reflejos. Por no verme, por no tener que soportarme más, cogí la punta afilada y me abrí las muñecas. Que fácil era, abuelo, en un rato voy ahí arriba, a tu lado.
miércoles, 15 de mayo de 2013
242.
Bueno, esta entrada es única y exclusivamente para enseñaros esta camiseta. La diseñé yo y la llevé a la realidad, en fin, que estoy muy orgullosa de mi misma. Ver mi trabajo así, es genial, lo mismo me pasa con este blog. Bueno, espero que os guste, tanto la camiseta como el blog. Besitos demoníacos a todos!
domingo, 12 de mayo de 2013
241.
Porque cuando las lágrimas corrieron por mis mejillas, te fuiste corriendo tu también. Cuando me doblé sobre el váter, dijiste "Limpia luego" y te encerraste en la habitación. Por no escuchar cuando intentaba explicarte mi dolor. Por gritarme cuando te pedía que me abrazaras. Porque jamás creíste en mi, y conseguiste que yo tampoco lo hiciera. Que querías, madre? Que te perdonara? Cuando te des cuenta será demasiado tarde, yo habré crecido y me habré cansado de tus órdenes, de tus castigos, de tus gritos, de tus bofetones. No soportaré más tus gemidos por las noches, tus copas, las mañanas desayunando sola, limpiando sola, planchando, haciendo camas, sacando polvo, haciendo todo. Porque ya no tendré que hacerlo. Y créeme, mamá, cuando te digo que el día que salga por esa puerta, no volveré a pisar tu casa.
lunes, 6 de mayo de 2013
239.
Saca las espinas a las rosas que me regalas, aparta de mi a la gente mala. Estoy perdida, abuelo, ahora la única luz que me ilumina es la luna. Sabes que hablo contigo todas las noches, porque de pequeña me dijiste "Cuando no esté, mira al cielo y en la estrella que brille más fuerte estaré para escucharte". Y yo lo intento, pero creo que no puedo, quiero volver a sentarme en tu regazo para que me cures las heridas con besos mágicos, para que me tranquilices con la llama de tu mechero. No soy capaz de sacar la familia adelante, de unirlos como tú hacías. Te echo tanto de menos... Y no llega ir a verte una vez al año, llevarte una rosa a la tumba de mármol, para qué? para que se pudra contigo? Estoy muy sola sin ti.
miércoles, 1 de mayo de 2013
238.
Me dolían las rodillas, me quemaba la garganta pero una vez más me inclinaba sobre el váter. Y lo echaba todo, mis mil demonios. Mientras mi eye-liner se suicidaba por mis mejillas, mi cabeza daba vueltas sobre mis hombros. "Que fea eres, joder. Échalo todo gorda de mierda. Puta barata, no sirves para nada. Comes y comes y luego te arrepientes." Las voces me gritaban en la cabeza, no podía callarlas, no podía parar de llorar. El único que me hacía sentir bien estaba muerto y "joder, abuelo, si me ves ahora, lo siento". Por qué tenía que ser perfecta? Delgada, lista y guapa. Vomitando la sangre que compartíamos. Ven y sálvame por favor, yo ya no sé cómo salir de este agujero.
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