domingo, 17 de marzo de 2013
223.
Ahora es cuando me pregunto si no será cierto que todo lo que hicimos no estuvo mal. Es decir, que fue lo correcto. El hecho que me hace plantearme lo contrario es que mi abuelo siempre decía que el camino más fácil es el erróneo, y, sin duda, es infinitamente fácil perderse entre tus besos y caricias. Pero, y si, por una vez el que se equivocase fuera el? Y si resultara que por fin tengo algo bueno en esta vida? Agh, de tanto pensar me duele la cabeza. Realmente, no sé por qué le doy tantas vueltas a esto, esté bien o mal, lo haré igual porque eso ayuda a cuidarme. Y, lo primero ahora, es mantenerme con vida, unos años más. Sólo quiero, unos años más para buscarlo, si fallo otra vez, terminaré con todo. Está decidido, por lo de pronto, disfrutar del momento porque, quién dice que no seas tú eso que me falta? Esa pieza perdida de mi puzzle. Sobretodo, quién me va a negar que te quiero, que cada momento a tu lado es perfecto. Quién será capaz.
jueves, 14 de marzo de 2013
222.
Y al final estás solo, con la copa en la mano y mirando el paisaje desde la ventana. Todo lo que dabas por supuesto, lo que querías que pasara, se ha derrumbado. Y sólo puedes secar tus lágrimas y levantar bien arriba la cabeza, disimular que te duelen las heridas y seguir peleando hasta morir. Tienes que superarlo porque realmente, no te queda otra opción, el mundo no para y espera a que te recuperes cuando una zorra te da una gran patada en el culo, no! La tierra sigue girando, las horas pasan, la gente nace, muere, sobrevive! Así que, vamos chaval, espabila! Vete a por ella en vez de quedarte quieto admirando las tonalidades de las nubes, ya pensarás luego en las consecuencias.
221.
La yema de mis dedos acariciaba tu espalda, casi quemaba pero era tan suave que no podía dejar de hacerlo. De vez en cuando abría los ojos y comprobaba que no eras un sueño, o un espejismo creado para ponerme mala pero cada vez que lo hacía seguías tumbado en mi cama. Y yo sonreía viendo tu gesto al apartar el pelo de la cara, y me perdía observando tus labios y sus múltiples y sabrosas perspectivas. Cuando cerraba los ojos mi cerebro representaba en mi cabeza lo que me gustaría que pasara, y tú te acercabas y me besabas, y todo desaparecía pero según me parecía a mi, mi momento se había pasado, y tú habías pasado página hacía ya un tiempo. Mientras me resignaba a mi destino y me metía en mi mundo de sueños e ilusiones rotas, tu dedo pulgar recorrió mi cara, terminando en el mentón y acariciando mis labios. En un parpadeo, estabas apretando tus labios contra los míos, al siguiente, te habías apartado. Volvías a mirarme, serio cuando estabas en mis ojos, sonriente cuando recorrías mi cara y mis mejillas. Me colocaste un pelo y abriste la boca como si fueras a decir algo pero terminamos besándonos una y otra vez. No dijiste nada importante, aunque nos entendimos perfectamente. Morí y renací esa noche, cuando, a oscuras, me robaste el corazón y el alma.
jueves, 7 de marzo de 2013
220.
Es el momento de sacar la pistola y disparar, de levantar el culo del sofá y salir a protestar. Ahora que nos dan la oportunidad de dar nuestra opinión, de hablar, incluso aunque no nos escuchen y les dé igual. Más nos vale juntarnos y luchar, luchar por nuestros derechos y por nuestros deberes. Parece que no sirve para nada, que jamás conseguiremos lo que ansiamos pero sabéis qué? Si los de abajo nos movemos, los de arriba, se caen.
lunes, 4 de marzo de 2013
218.
Estaban cortando la hierba a unos metros de nosotros y el penetrante olor se mezclaba con el de mi pitillo antes de entrar por mi nariz. El sol acariciaba mis hombros desnudos y mis mejillas ligeramente coloradas. Gracias a esa luminosidad de verano podía ver a través de mis párpados. Era un jueves, o un viernes, no lo recuerdo bien, sobre las diez de la mañana. Tenía la cabeza apoyada en el regazo de una de las mejores personas que he conocido jamás. Amy Winehouse enlatada cantaba desde mi móvil y yo, feliz, empecé a cantar con ella. De un día para otro me quedé sola, y volví a ser la puta que se iba con el primer tío que encontraba porque creía que podía engañarme a mi misma y hacer pasar a esos calentones por hombres realmente enamorados de mi. Volviendo a mi relato de los hechos aquel día acontecidos; me bebía un café frío mientras fumaba y decía tonterías simplemente por hacer reír a Carlos, y sus ojos, habitualmente pardos, rozaban el verde cuando me miraba, girado, y le daba el sol en la cara. Recuerdo también el tacto de sus labios en mi mejilla y su mano en mi espalda cuando empezamos a bailar simplemente porque nos apeteció en aquel momento. Fui feliz. Aquel día, olvidándome por un par de horas de todo, y dejando atrás mis múltiples problemas, me escapé a algún lugar un poco menos malo.
domingo, 3 de marzo de 2013
217.
Y en el rechazo a la sociedad que a su vez nos rechazaba, nació una de las amistades más fuertes de este planeta y un par más. Por la decadencia conjunta y la alegría repentina, que aunque parezca que no, unen. Casi tanto como compartir tarta, cantar canciones juntas y prestar la una a la otra los libros. Puede ser que las tardes de cine, los silencios elocuentes y las palabras calladas, consiguieran unir nuestras almas. No lo sé aún. Pero, después de tantos años de amistad, siendo sincera, lo único que me importa es que esa sentimental y mona bolita de pelo rubia sobre longboard me sigue queriendo. Que siga conservando la saltarina de colores que le regalé en verano, la Vespa de juguete por su quince cumpleaños, cada una de las sonrisas, de los abrazos. Me importa que cuando escucho Pete Doherty, en mi cabeza es ella la que está bailando en su habitación, o leyendo tirada en el sofá. Lo que más me gusta de ella no es su mirada concentrada cuando escucha mis problemas, ni su risa cuando hago una broma, ni la graciosa forma de fruncir el ceño cuando no entiende algo... Aunque esos detalles me pongan de muy buen humor, lo que realmente hace que la adore, es su forma de respetarse a si misma y a los demás, su no-odio, su cariño hacia todo el mundo, su inocencia, que a veces me desespera pero es un rasgo que ojalá persistiera en mi también. Así que si lees esto, H., no hay nadie como tú, ni lo habrá jamás.
Pdt: Espero que te fijes en que está justificado, porque te parece más mono. Tu lo vales mi pequeña, sonríe hasta que te duelan los músculos de la cara.
miércoles, 20 de febrero de 2013
216.
Soy esa que todos creéis conocer pero que, realmente, ni uno se acerca a hacerlo. Cuando me caigo, me levanto, antes o después pero me sobrepongo, pase lo que pase. Observo a la gente, y me siento realizada cuando me cuentan cosas y los ayudo. Simplemente, no me rindo. Lloro, a veces me enfado y pego puñetazos, me desespero, grito, pero lucho hasta el final. Tengo momentos en los que me viene el mundo encima, en que mis fuerzas flaquean y creo que termina todo, que ya agoté todas las opciones. Podéis pensar que lo hago por mi familia, por mi país o por mis creencias. Pero, si lo hacéis, os equivocáis. Lo hago porque estoy segura de que puedo ayudar a que este mundo no se vaya a tomar por culo. Lo hago porque sé que puedo con todo esto y con mucho más, porque en el fondo, confío en mi y en mis capacidades. Y si se da el caso de que no puedo, lo intentaré igual porque yo, no me rindo. Después de tantos golpes, de tantos insultos, tantas noches amedrentada, sigo aquí; y hoy, 20 de febrero del 2013, os aseguro que no me rendiré jamás, que hasta que me quede sin fuerzas, seguiré aquí para daros de qué hablar, para hacer que os planteéis las cosas una vez más, para poneros las cosas menos fáciles.
viernes, 15 de febrero de 2013
215.
Un colchón en el suelo, montañas de libros, olor a café y a Seven Stars. Y ella sentada en un sillón medio roto, con calcetines hasta la rodilla, mis bóxer y un polo de un equipo de rugby. Leía Murakami totalmente ensimismada. Mientras preparaba tortitas en una cocina aparentemente prehistórica, me quedé mirándola. No era la más guapa, ni la más lista ni la más ordenada, pero lo cierto era que ella encarnaba lo que siempre deseé. La encontré por casualidad, chocamos por la calle y acabamos tomando café juntos. También hicimos el amor en mi piso y cuando me desperté, se había ido. Dejando su número de teléfono en un post-it. Por aquellas, Cali aparecía y desparecía como el humo de su tabaco cuando nos sentábamos en el dique. Ojalá pudiera volver atrás en el tiempo, enmendar mis errores.
Mis disculpas
a esos lectores fieles que durante este mes echaron de menos mis deprimentes escritos, pero tuve problemas con mi ordenador, en seguida tendréis entradas nuevas. Muchos besos discípulos
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)








