miércoles, 9 de mayo de 2012
98.
Cada domingo iba a visitarlo a su tumba y le dejaba un ramo de margaritas. Pasaba horas en silencio, simplemente mirando la lápida. Creo que le hablaba, le contaba cosas que nadie entiende. Verla allí era desolador, hasta para un descorazonado como yo.
97.
Los mismos ojos pequeños y marrones. Fumadores. Manos pequeñas y regordetas. Nariz fina. Rebeldes por naturaleza. Ambos dibujamos. Tu eres de mates, yo de letras. Alcohólicos. De humor cambiante, habitualmente melancólico. A veces veo tu fantasma entre las sombras y los vasos vacíos antaño llenos de vodka.
96.
El hielo que envolvía mi corazón se derritió y liberó así un torrente de emociones que ahora recorre mi cuerpo, busca corromperme pero yo sigo imperturbable. Tranquilizo mi alma haciendo que escuche el delicioso sonido de una guitarra eléctrica, un solo en una canción no muy conocida pero terriblemente pegadiza. Hoy no me siento con ganas de nada, me quedaré en la cama reflexionando sobre el pasado, el presente y el futuro. De repente, mis músculos se tensan. Comienza en mí una sensación extraña y me siento observada. Creo que me estoy volviendo loca. Desde que cayó el muro que me separaba del resto del mundo me siento, constantemente, fuera de lugar. Me siento tan desprotegida, con el corazón al aire, mis emociones parecen expuestas en una galería sucia y desvencijada perdida en Old Town.
martes, 8 de mayo de 2012
95.
Ojalá siguieras aquí para poder sacarnos una foto juntos con tu jersey rojo de marca. Una foto que pudieras enseñarles a todos tus amigos para poder decirles: "Mira que juapa é a miña neta". Te echo de menos, mucho más de lo que podrías haberte imaginado. Aún puedo saborear, si me esfuerzo, las manzanas que cogíamos en el huerto. Y cada vez que veo una rosa me acuerdo de como le sacabas las espinas para mi y luego me las dabas. Estarías orgulloso de mi? Me querrías? Esas preguntas siempre rondan mi cabeza y nunca consigo responderlas, y ya nadie puede ayudarme. Ojalá pudiera comprarte el mejor, más bonito y más grande regalo que pudiera encontrar porque siempre fuiste el mejor de los mejores abuelos. Te quiero mucho y por eso aquí estoy llorándote en silencio cuando yo soy de las de piedra, las que nunca lloran. Siento aquella vez que me porté mal y no me puse el cinturón en el coche y te enfadaste conmigo, y cuando no te desperté el día de Navidad y no me viste abrir los regalos. Deberías ver cómo están las cosas en casa, te daría un ataque, todos te echamos mucho de menos pero nadie dice nada. Si pudiera me iba yo, y te dejaba aquí a ti, haces mucha más falta, siempre fuiste una especie de genio formado por humo de puro y sueños rotos. Dejaste el trabajo a medio hacer, aún queda medio mundo sin conocerte.
domingo, 6 de mayo de 2012
93.
Me cuesta respirar. Qué demonios pasa contigo? No quiero seguir escuchándote, solo quiero romperle la cara. Esto no hace más que dañarme. Me encierro en mi misma. No sé por qué confié en que esto no pasaría otra vez más. No puedo respirar. No quiero llorar, pero no soporto esto. "Las cosas han cambiado", sí, tienes toda la razón. No me importa esto. No me harás daño, no dejaré que lo hagas. Solo tengo que concentrarme en respirar. Haz lo que quieras, a mi me da igual. Me da exactamente igual. Muérete un poco, pero sin mi.
jueves, 3 de mayo de 2012
92.
Hoy todo parece gris. Quiero escapar de esto. Luchar contra eso que me coge y me hunde en un mar de depresión. Pierdo el control, y tu no lo entiendes. Me miras de forma extraña, no me entiendes, no pertenezco a tu mundo. He de confesarte que no me importa mucho, nunca he querido ser como tú. Yo soy un androide, yo no tengo sentimientos. Pero esto duele. No lo entiendo. Porque yo no quiero, pero le quiero, yo no odio, pero te odio, no necesito alimentarme, pero tengo hambre. Es todo un sinsentido, y ni siquiera estás de mi lado. Pero tú no me conoces, y yo no te necesito. Yo soy dura y fría como la piedra. Crecí sola, tú nunca estabas conmigo, ahora ya es tarde. Ya no siento tu mano, ni siquiera cuando me pegas con todas tus fuerzas. Soy intocable y no puedes llegar hasta mí. Encerrada en la torre más alta, del castillo más grande, protegida por un dragón. Así que, me da igual lo que pienses, lo que pase a mi alrededor, yo lucho contra todo lo que pretende dañarme y nada me gana.
sábado, 28 de abril de 2012
91.
Tiembla como una hoja, sola en la cama. Va a pedirte que la abraces, esta noche no podrá dormir si está sola. Necesita tu calor, está helada por dentro. Volverá a sentir. Baja el volumen de la música, le retumba la cabeza. Se levanta, pero se marea, haces que vuelva a correr la sangre por sus venas. Porque ella es una zombie, se negó a vivir durante años, hasta encontrar a una persona que mereciera la pena. Ahora ya te ha encontrado, no hace falta seguir así. Tú solo tienes que estar con ella, trátala bien, ella te necesita.
90.
Ahora todo está vacío, y su vida parece sin sentido. Intenta nadar pero no encuentra oxígeno. Echa de menos aquellas veces en las que no había más mundo que tu sonrisa. Cayó tantas veces que no puede ni contarlas. El sol brilla fuera de casa, ella baja las persianas. Se cierra al mundo, una vez más. La batalla está perdida, ya ha decidido dejarse llevar por el viento. Botellas por el suelo, humo de cigarrillo, podría ser, pero, no lo es, ya no lo es. Hace tiempo que tiene claro que esa no es la solución. Y entonces se le da por pensar si podría recoger las lágrimas, si serviría para algo. Justo cuando ve unas pastillas en un estante bastante alto, parecen llamarla a gritos. Hubo otros momentos en que quiso comérselas (por eso están en un estante alto) pero todavía recuerda que, en aquellos momentos, dudó porque no quería desprenderse de la vida, siempre hubo algo que la retenía. Pero, esta vez siente que ya no hay nada que la ate a todo esto. Esa idea se abre camino en su cabeza y provoca unas extrañas ansias por coger esas pastillas. Se sube a una silla, consigue cogerlas. Ahora sí, está todo acabado. Finito. Cierra los ojos y traga, cae el cuerpo inerte al suelo. La encontrarán unas horas después, la llorarán, incluso habrá algunos que la echen de menos. Pero ella no lo sabrá, porque tomó una decisión sin vuelta atrás.
jueves, 26 de abril de 2012
89.
Fuimos dos almas perdidas que se encontraron una tarde de lluvia. Sentados en el mismo portal. Empezamos a hablar, nos divertimos. Paró de llover pero nosotros seguimos allí sentados. Aquello era incluso mejor que un buen sofá. Pero ahora echo de menos el calor de tu cuerpo al lado del mío. Y me río, porque realmente no notaba el calor de tu cuerpo. Pero la memoria es traicionera y hace que recuerdes lo que ella quiere. Así que, quizá, tú ni siquiera existes, quizá eres un sueño hecho realidad. O vapor de agua condensado diseñado para complacer mis perversas ansiedades de comprensión varonil. El caso es que, esta noche, me he despertado convencida de que estabas a mi lado pero, aunque miré por todos los lados, no apareciste.
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