Algún día seré libre, podré irme, a buscar aventuras. Me convertiré en mariposa, porque no soporto los gusanos. Superaré el límite de velocidad con un coche deportivo negro. Dejará de importarme que no te importe lo más mínimo todo lo que yo hago. Me teñiré el pelo de colores. Creo que viajaré de ciudad en ciudad. Tendré ocho pares de Vans diferentes. Escribiré libros.
miércoles, 25 de abril de 2012
87.
Como si tuviera plomo en mi cuerpo, el peso de mi estómago me arrastra hasta el fondo de mi lata de cerveza.
lunes, 23 de abril de 2012
86.
Como siempre llegó más tarde de lo acordado. Pero yo ya contaba con ello. La esperaba con impaciencia, me moría por contárselo todo, por saber qué pensaba ella. Llegó y me habló de nuestro antiguo colegio, de sus padres… En cuanto tuve ocasión solté toda mi historia de golpe, y esperé. “Te gusta.” No era una pregunta, era una afirmación, no hizo falta que yo dijera nada más que lo que pasó. Supongo que cuando dos personas se conocen tanto como ella y yo, no hace falta decir la mitad de las cosas, porque la otra ya lo sabe. Nunca creí mucho en los “amigos”, y que decir tiene de los “mejores amigos”, a mis ojos siempre fueron palabras sin sentido, mal utilizadas en la gran parte. Pero si creía en ella, llevaba años creyendo en ella.
85.
Años y años huyendo de romanticismos, practicando sexo con desconocidos, anestesiando mis emociones, escondiéndome del mundo. Sin dejar que nadie penetrara en ese solitario y dañado músculo llamado corazón. Y para qué? Nada! No ha servido absolutamente para nada! Todos esos esfuerzos por protegerme de los descorazonados hombres no han servido para nada. Porque sin comerlo ni beberlo, una tarde cualquiera me sorprendí a mi misma pensando en un “nosotros”, en un “futuro” juntos. Cierto es que no había bodas ni bebés, pero sí había sofás y camas de matrimonio. Había amaneceres y desayunos de tortitas vestida con alguna de tus camisas.
martes, 17 de abril de 2012
83.
Tu rostro me persigue en sueños. Mi mente lucha por mantener la imagen de tu perfil. Tus gafas de sol no pueden ocultar tu belleza a mi. Tu tupé me fascina. Mi cuerpo se retuerce de placer escuchándote. La forma en que se marcan los músculos de tus brazos debajo de esa camiseta negra, lisa, a la vez simple y fascinante. Cómo tocas la guitarra. Tu voz susurrando en mis oídos. Soy tuya, cada fibra de mi ser ansía tu cuerpo.
domingo, 15 de abril de 2012
82.
"Me dormía abrazada a ti. Me acariciabas con el pie mientras la lluvia golpeaba en la ventana. Las sábanas se enredaban en tu cuerpo desnudo." Francamente, odio el momento en que despierto y me doy cuenta de que fue todo un sueño. Y aunque no soy muy dormilona, me quedo tumbada en la cama, recordando el sabor de tu cuerpo.
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